Sitios míticos

La ola de Parlementia

Cuando se reúnen las condiciones, una de las olas más célebres y más grandes de la costa vasca se despliega ante los ávidos ojos de los surfistas. La “derecha” de Parlementia puede abordarse en condiciones normales pero si arranca la swell (mar de fondo), será cosa de los surfistas de olas grandes. 

Calas secretas

Senix, Maiarko, Lafitenia Erromardie, as cuatro playas más escondidas de la costa vasca. No dejéis de echar un vistazo al calendario de mareas para ir con marea baja y disfrutar de la zona intermareal.

 

La casa de Louis XIV

En San Juan de Luz, una hermosa residencia del siglo XVII en la que residió Luis XIV durante sus bodas con la infanta española en mayo de 1660. La plaza Luis XIV, la casa de la Infanta, el puerto pesquero y la iglesia Saint-Jean Baptiste forman un conjunto que merece la pena visitar.

El puerto de San Juan de Luz y Ciboure

Por sus muelles, se han visto desfilar pescadores de bacao con destino a Terranova, corsarios al servicio del Rey y barcos cargados de atún en los años 60. Hoy los volúmenes de pesca han disminuido pero en Ciboure, a primera hora de la mañana, la subasta de pescado está muy animada.  Varios barcos se dedican a la pesca con caña y ofrecen peces de gran calidad.

La Casa de Ravel

De estilo holandés, la casa fue construida por un armador de Ciboure, Esteban de Etcheto. La casa hospedaría al cardenal Mazarin durante la boda de Luis XIV antes de presenciar el nacimiento del músico Maurice Ravel en 1875.

El fuerte de Socoa

Su agitada historia comienza bajo el mandato de Enrique IV y, en una vuelta de tornas, los españoles y los ingleses acabarían poseyéndolo. Hoy, gracias a su puertecito pesquero al abrigo de sus murallas, el fuerte es uno de esos lugares en los que el tiempo deja de existir por unos instantes.

El búnker de la cornisa

Las tropas alemanas llegan a la costa vasca el 27 de junio de 1940 y fortifican la zona ocupada entre el Adour y la frontera española. Instalan una batería militar (BA 59) en Urruña en febrero de 1941.

Erigida sobre los acantilados, una casamata de 2 niveles es el único vestigio en buen estado de un vasto campamento militar.

El castillo y el señorío de Abbadia

El castillo es un lugar cautivador erigido sobre los acantilados abruptos de Hendaya en plena landa.

Construido por Viollet – Le duc entre 1864 y 1879 para el erudito explorador, etnólogo, geógrafo y hombre de ciencias, Antoine d'Abbadie.  El señorío es actual propiedad del Conservatorio del Litoral y es hoy un área natural protegida que, gracias a varias adquisiciones sucesivas, cuenta con cerca de 65 hectáreas. 

Les deux jumeaux

Los “dos gemelos” son dos bloques rocosos situados frente al océano Atlántico, son los guardianes de la playa. El oleaje oceánico les acaricia sin cesar los pies, aunque a veces se enfurece y les asalta por todas partes. El paseo que conduce hasta “los gemelos” atraviesa el señorío de Abbadia ofreciendo a la vista un hermoso paisaje. ¡Es hora de hacer un alto en el camino!

Las playas de Hendaya y Hondarribia

Al abrigo de la Punta de Santa Ana y del Cabo Higuer, el punto más occidental de los Pirineos, la Bahía de Txingudi alberga dos extensas y hermosas playas de arena fina.

Gracias a su suave pendiente, en marea baja las playas, al fraccionarse en innumerables piscinitas, se convierten en el perfecto terreno de juego de los más pequeños. En marea alta les toca a los más grandes, que se lanzan a las inmensas olas del Atlántico junto con una bandada de surfistas de todos los niveles.

El Puerto de Caneta

A orillas del Bidasoa, Caneta alberga los vestigios de las murallas del famoso arquitecto Vauban. Hay 3 cañones que apuntan a Hondarribia (¡nunca se sabe!) y dos hermosas casas: la casa Bakhar Etchea, donde Pierre Loti escribió Ramuntcho, y una casa morisca. Un barrio que merece la pena visitar.

Casas de pescadores y murallas

En Hondarribia, recorre la calle de San Pedro al son de las campanadas del mediodía y disfruta del animado ambiente y los deliciosos pinchos. Ya con el estómago lleno, continúa la visita por las callejuelas de la ciudad fortificada y descubre sus murallas, sus bastiones, palacetes, puertas y murallas…

Las Peñas de Aya

Dominando el Bidasoa, se erigen las imponentes Peñas de Aya.

Su belleza singular, marcada por una silueta fácilmente reconocible, esconde una particularidad geológica: se trata del único macizo de granito de todo el País Vasco.

La Isla de los Faisanes

Se trata de un islote de 3.000 m², en medio del río Bidasoa, donde se firmó el Tratado de Paz de los Pirineos en 1659, ratificado con el matrimonio de Luis XIV y la infanta española María Teresa de Austria. A este importante evento, le precedieron 3 meses de negociaciones de la mano del cardenal Mazarin y de Don Luis de Haro.

Francia y España comparten la protección y la administración de la isla intercambiándose cada seis meses la jurisdicción de la misma.

Lesaka: Torre de Zabaleta

Esta magnífica torre defensiva del siglo XV pertenecía al Señor de Zabaleta, que batalló durante décadas contra el Señor de Alzate, pueblo vecino a Lesaka, y que llegó a incendiar toda la villa en 1411.

Durante la Guerra de la Independencia, esta torre fue el cuartel general de Wellington. Es conocida popularmente bajo el nombre de "kasherna". No muy lejos hay otra torre gótica y el centro de la localidad está repleto de vetustas y elegantes edificios llenos de historia.

Igantzi : San Juan Xar

La Reserva Natural de San Juan Xar está situada en pleno bosque entre los pueblos de Igantzi y Arantza. Rodeada de fresnos, tilos, robles y avellanos, se encuentra la capilla de San Juan Bautista, con una imagen de San Juan en el interior de una pequeña cueva. En el exterior, hay tres fuentes con propiedades curativas, según las creencias de los lugareños.

La razón de ser de esta reserva natural es la protección del carpe (carpinus betelus) que el rey Alfonso XIII, durante su estancia en Igantzi, supo reconocer tras haberlo visto antes en el jardín botánico de Madrid.

Sunbilla: puente del Bidasoa

El puente de piedra de Sunbilla fue construido en 1562, en el mismo lugar donde antes se había erigido su congénere de madera. El Consejo Real mandó construirlo totalmente en piedra. Las crecidas extraordinarias de 1625 y 1643 se habían llevado dos arcos con sus pilares.

La importancia estratégica del puente de Sunbilla para el Reino de Navarra se pone de manifiesto al contribuir todas las merindades navarras a los costes de las dos reconstrucciones. El puente de Sunbilla formaba parte del Camino Real hacia Guipúzcoa y Francia, que atravesaba Arantza, Igantzi y Lesaka. El puente mantiene su condición estratégica hasta el siglo XVIII.

Parque Inzakardi en Doneztebe

Antiguo enclave estratégico de numerosas guerras, en tanto que cruce de caminos entre la costa y el interior, se dice que bajo este parque hay todo un cementerio de soldados ingleses.

Durante el siglo XVI, la Inquisición persiguió por brujería a los vecinos de Donetzbe al igual que todos los pueblos de la región. Aquí María de Ituren fue acusada de ser la responsable de la organización de encuentros nocturnos en la cima del monte Mendaur, donde se celebraban aquelarres donde los participantes se desinhibían gracias a los ungüentos que allí se ingerían. Para luchar contra la brujería, se construyó la ermita de la Santa Trinidad en el Mendaur.

Palacio de Reparacea en Oieregi

Declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Navarra, el Palacio de Reparacea, de origen medieval y reedificado en el siglo XVIII, fue durante siglos propiedad y morada de nobles.

Los primeros escritos donde se nombra el palacio datan del siglo XIV. Antiguo palacio navarro, la fachada neoclásica actual es resultado de las grandes obras de renovación realizadas en el siglo XVIII por la familia de Jerónimo de Ustáritz, Secretario de Tesoro del rey español Felipe V y primer economista de Europa.

El escritor Ramón del Valle-Inclán pasó en la casa varios veranos, donde escribió varias novelas ambientadas en los valles de la comarca.

También es de destacar el puente romano que se encuentra al lado y franquea el Bidasoa.

Bertiz

Los orígenes del señorío se remontan a la Edad Media. En 1898, Pedro Ziga y su mujer, que tenían un especial interés por la botánica y los viajes, fueron enriqueciendo, año tras año, el jardín con especies exóticas hasta convertirlo en un jardín botánico. Espacio con gran encanto donde también pueden encontrarse una capilla modernista, un mirador de art nouveau, estanques, esculturas…

La propiedad tiene 2.000 hectáreas de bosque con caminitos entre los que perderse y a través de los acceder a lo alto, donde hay otro palacete en ruinas. Desde allí se dice que Don Ziga contemplaba la playa de Biarritz con su telescopio…